Aroma de Cancun II

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De edad corta, faz vulnerable, estampa surrealista y equilibrio cuestionable, una vez me encontraba yo escasamente sujetado de un barandal instalado en el centro de un Turicún. Para quien desconozca el término, un Turicún es un autobús de ciudad con deplorables condiciones sanitarias, de seguridad y de manejo que nosotros los cancunenses adoptados y de nacimiento tenemos como transporte público. Estaba yo alrededor de las 37 copas de vodka Cranberry cuando las 3:30 de la madrugada se manifestaban en el reloj de una muchacha de faldas breves que puso su muñeca convenientemente cerca de mi vista.

Por lo general me considero un veterano bebedor de alcohol. Sin embargo, esos días eran mis días de Novato. Con apenas 19 años de edad, una libertad recién adquirida del seno maternal y unas ganas de abusar de mis libertades sin medida, mi tirada en la vida eres vivir bien, y morir mal. Unos minutos antes de treparme alterroríficoo autobus citadino, mi cuerpo ya había expulsado a Buena parte de mi cena y de mi comida de ese dia pues al parecer el vodka cranberry tiene unas propiedades de defense de las artes negras dentro del cuerpo. Para ese momento ya veía doble o triple.

Mientras estaba en mi firme intención de no vomitar como botella de champagne muy agitada, alcancé a percibir un olor. Un olor especial, era un perfume de mujer con unos leves toques de cerveza y mi propio alienate alcoholic de vodka. No recuerdo mucho de lo que pasó después, tampoco antes por cierto, pero sé que en ese momento, en ese lugar y en mi deplorable estado físico… Sentí ese aroma.

Y es que todo un lado de Cancún se puede definir con esos olores de ese dia. La brisa tropical entrando por las ventanas del autobús, un leve hedor a metal oxidado del tubo, una sensación de libertad, un poco de vomito y olor a antro restregado en mi, la gasolina quemada del motor y un olor a chava que regresa a casa poco victoriosa de un ligue de antro y el perfume femenino que penetró mi cerebro y se tatuó… es todo a lo que cancún huele en la madrugada…