Los weyes de las flores

Una leve brisa tropical se pasa jugueteando entre la visión que es ella y yo. El clima humedecido y cálido nos azota dándonos el brillo que todo cancunense tiene en su frente y parte de su bigote. Las miradas se Cruzan furtiva pero tímidamente al mismo tiempo mientras las copas se llenan de un sudor aun mas abundante que el nuestro. Poco a poco las manos se van juntando un poco mas, despacio, pero cada vez más. Una mesa con un leve desnivel, un mantel blanco hasta el suelo, mas tenedores de los que un ser humano podría utilizar en su vida y una copa de Merlot chileno son testigos de esta tensión sensual entre esta bella fémina y su seguro servidor.

La conversación se va tornando mas entretenida, mas picante, mas atrevida. Yo le doy un trago a mi tequila, mientras pienso en las argucias que pueden salir de mi boca para convencer a esta mujer que la mejor idea de su noche es plantarme un beso en la boca, así, salvaje y a quemarropa como me gusta. Me muevo para poder imitar su lenguaje corporal para eventualmente lograr que ella mimetice los míos y lograr hacer que se acerque, sin siquiera tocarla.

Me adelanto hacia ella esperando la misma reacción de su parte y esta sucede, por debajo de la mesa acerco mi pierna a su pierna logrando un leve roce que me permitiría llegar a tocar su rodilla con mi mano. Ya logrado esto y al ver que no hay retirada de la dama tras el acontecimiento voy por todo, me lanzo sin paracaídas, a la metafórica fosa sin fondo que todo hombre debe arrojarse antes de besar a una mujer, al todo por el todo para acercarse a los labios del objeto del afecto. Me acerco intempestivamente y entonces….

El wey de las flores me arremete un bonche de ramos de flores en la jeta!!

florista

Estos entes que deambulan en restaurantes, bares y centros de entretenimiento nocturno (sí, hablo de table dances y sí, ahí también habitan.) se alimentan de tu incapacidad para manejar la incomodidad social puesto que, al ver a una pareja de hombre y mujer o el potencial de una pareja en un grupo de heterosexuales de sexos opuestos, se abalanzan mostrándote un ramo de rosas usando diversas variaciones de la frase “Una rosa para la dama?” como armas de entrada. Estas criaturas son cazadoras nocturnas que aparecen prácticamente de la nada y te meten en situaciones donde la futuro potencial con una mujer dependiendo de tu negativa o tu positiva reacción a comprarle una flor a manera de regalo para tu chica especial.

Después de casi ahogarme con los variados ramos que ofrecen de diversos colores, me deja en la situación mas embarazosa de la vida. Por un lado, si accedo a la presión del comerciante iría para empezar, en contra de mis convicciones. Las flores, sin importar su nivel de belleza, son un regalo inútil. Se me figura a regalar un animal taxidermizado, es decir, muerto y rellenado de plástico de espuma en el nombre de conservar la belleza del animal. Excepto que, si regaláramos animales muerto en vez de flores muertas, la descomposición del regalo sería mucho mas desagradable.

Además de esto siempre esta la percepción de la fémina en cuestión que como puede parecerle galante y romántico, también puede pensar que ere un cursi de lo mas común del mundo y perdería el interés en ti. Por último la reacción positiva al detalle de comprar la susodicha flor conlleva también la implicación de que estas criaturas voraces y persistentes te tendrán condenado a la compra de esta materia orgánica en constante descomposición por el remanente del tiempo que salgas con la susodicha dama, es decir, estas jodido y tendrás que comprarle siempre una rosa a la vieja con la que salgas y lo hagas una vez.

La negativa a la compra también puede percibirse como mezcla de mezquindad, codera y falta de atención al detalle para con tu dama especial. Además de esto, los floristas de la noche tienen la pésima costumbre de balbucear en vez de emitir palabras, interrumpir en momentos críticos de una conversación o, como muestra mi queja del príncipe este post, arruinar lanzamientos al aire en pos de besar los labios de una mujer bella.

Probablemente mi punto sea bastante cruel, despiadado, falto de información y hasta clasista, pero cualquier persona que interrumpa los momentos de una pareja enamorada merece la pena capital en esta vida.

Por lo pronto, trataremos de arrojarnos a la fosa sin fondo durante el día, lejos de las garras de estos furtivos cazadores nocturnos.  Alguien sabe de un buen restaurante para la tarde?