El desagradable milagro de nacer.

el

gatos

El irregular montículo en el que descansan las aparentes ratas de tamaño adulto es lo que suelo llamar mi atlético y definido cuerpo. Hace unas semanas atestigüé el desagradable milagro de dar vida con una gata callejera en el papel de la sufrida madre y mi mejor amiga como el papel de reparto de “La señora loca de los gatos” quien dió  asilo a la susodicha fémina para lograr a sus crías.

Yo quedé perplejo y bastante traumado por lo terriblemente “Gore” que es este milagro de parir chamacos puesto que la gata debía ingerir cosas que estuvieron dentro de ella en una forma muy poco higiénica. Estaba mas convencido que en toda mi vida que nunca jamás traería a un ser vivo a sufrir de esa forma y mucho menos podría requerirle a una mujer con quien tuve una “intimidad” que se sometiera a semejante sufrimiento.

Pero pocos minutos después tenía yo a tres pelusas (Una de ellas aun no salía de su escondite natal) en mi panza y solo podía pensar en lo bonitos que eran y lo increíble que nacieran con personalidades ya bien definidas mucho antes de siquiera abrir los ojos.

Por lo que puedo concluir… que los seres humanos tenemos una pésima memoria cuando se trata de cosas peludas y que hacen sonidos tiernos.

Y estas son las cosas que me mantienen despierto en la noche.