De los puentes y otras cosas

Viernes por la tarde me dedico a explorar todas las paginas de la cartelera del cine local con la extraña ilusión de poder ver una película en el cine. Avengers: Age of Ultron. NO es particularmente lo que le puedes llamar una obra de arte, pero alimenta de manera excesiva mi deseo de mundos alternos, imaginación infantil y mi maquiavélico plan de algún día acostarme con Scarlett Johansonn. Deseos infantiles reprimidos y demás.

Logro después de algunos minutos de navegar en esta, nuestra bendita red internacional y encuentro los cines de mi agrado con los asientos de la hora de mi agrado. Dato curioso acerca de mi, odio ir al cine cuando se que la sala estará llena por lo que me he hecho la sana costumbre de ir en las funciones antiguamente conocidas como matiné. En esta ocasión no pude ir antes de las 2pm pero logré reservar mis boletos para las 3pm.

Al llegar a la plaza en sábado a las 2pm, nunca pensé en encontrar las cosas que encontré ahí. Era una especie de río conformado por cabezas de diversas tonalidades de pelo, hombros con diferentes tonos de quemado y en general una plétora de colores de ropa y diseños domingueros por doquier. Era el caos. Me imaginé en la película de zombies donde Brad Pitt enfrenta una estampida de zombies que fluye como agua desbordada. Y todo por que?… Era puente del día del trabajo.

Es verdaderamente irónico celebrar el día del trabajo haciendo precisamente lo contrario a lo celebrado. Es como si el 5 de Mayo dejáramos entrar a los franceses a nuestras fronteras a manera de celebración nacional, pero esta es la costumbre y yo quién soy pa andar cuestionando los designios de nuestro gobierno y sus días de asueto. Y ahí estoy navegando entre ríos y Mareas de gente. Algunos moviéndose sin cesar, otros intentando detenerse a contra corriente y encontrarse, después de unos segundos de luchar, con la irremediable verdad de las masas: Hay que fluir como con el agua.

Golpes, codazos y empujones después, logro llegar a lo que podríamos distinguir como “una isla en el mar de gentes” que es el cinepolis VIP y me dispongo a buscar a la que me roba el sueño, mis suspiros y mis días. Con ella están mis amigos, que son como mi familia, solo que menos leperos, mas refinados, pero mas malpensados. Y lo único que pienso es en llegar a ellos. Los veo ahí… a lo lejos cerca de la taquilla de los cines regulares y pienso en gritarles, aunque sé lo fútil que sería mi intento entre la multitud. Evalúo mis opciones, mido las aguas y, me decido a saltar. me sumerjo entre la multitud, arrimo mi pantalón entre faldas desconocidas y por desgracia no muy deseables. Mis hombros chocan contra una cantidad ilimitada de cabezas de gente mas corta de estatura que yo mientras algunas axilas pasean grácilmente frente a mi nariz.

Un par de embarradas de paleta de hielo en el pantalón por niños después y dos abrazos confundidos pretendiéndome por alguien mas y llego por fin a los brazos de mi amada… Por segunda vez, la primera abracé un cut out de Barbara Mori por error (?). Abracé a mis amigos y a mi mujer como si hubiera sido la primera vez que los veía esa semana, y, en efecto, era la primera vez que los veía esa semana. Pero el hecho es que había logrado cruzar el río desbordado en la plaza bajo el punte del día del trabajo…

Pff hasta ganas me dieron de trabajar.