Situación sentimental: El teléfono que usted marcó está ocupado, por favor, intente más tarde.

5 armas para el soltero tímido en un mundo cruel.

¿Estás estancado en el forever alone? ¿A veces te sientes como que nadie en este mundo te voltea a ver más de dos veces? ¿Cuando tienes preguntas profundas acerca de la vida tu gato se te queda viendo y solo dice Meow para después regresar a su siesta vespertina? ¿Es el tercer fin de semana que decides que no hay necesidad de ir a la fiesta cuando hay cheetos en tus manos y netflix en tu pantalla? Bien! Entonces probablemente esto te sirva un poco.

Es complicado salir de ahí. Créeme, te entiendo. Entre la timidez, la costumbre, la des-costumbre del sexo (que a veces ya es más un recuerdo como de la infancia que una realidad posible), la pena, el “qué dirán”, la presión social, la apatía, la programación en HBO, los juegos de video, los tutoriales de Yuya y la bendita economía, es casi imposible vislumbrar una esperanza al final del túnel de la soledad. Y, no importa lo que te diga que hagas o que puedes hacer para salir de este túnel, una parte de ti creerá que no sé de lo que hablo y que es más fácil decir qué hacer. Y tienes razón.

Pero hoy te ofrezco un par de consejos para dejar esta zona solitaria. No es una garantía, no es una venta, no es un curso que te va a costar para hacerme más rico yo. Son técnicas que he visto funcionar y que me han ayudado a mi cuando ese pequeño hoyo en nuestros corazones y almas se vuelve un remolino tan grande que a veces uno se siente asfixiarse y morir, por no poder ser amado como nos merecemos. Lo que te digo aquí son cosas pequeñas que te pueden acercar un poco más a verdaderamente encontrar a alguien para compartir tu tiempo independientemente de que dure para siempre o dure dos semanas, lo primero que tenemos que hacer es sacarte del cascarón. Aquí te presento cinco consejos que pueden ayudarte a salir de la mazmorra y ayudar a pasar de la soledad absoluta al “¡Hola, mucho gusto!¡ Me llamo XXXX que lindos ojos tienes!” en tu vida.

1.- Sal de tu mazmorra

Te entiendo. Es cómodo. Es tu casa a final de cuentas. Y te entiendo mejor de lo que crees por que el centro magnético del universo para mi es mi cama. Pero ya llevas unos buenos años encerrado, tienes otros tantos para encerrarte cuando estés viendo Netflix (y no me pagan por mencionarlo.) junto a tu pareja y eches raíces en tu cama. O en el caso que te mienta yo con este consejo, tendras muchos años más para encerrarte en casa solo como perro. Pero por un tiempo, sal. Inscribete a un curso, sal por las mañanas a correr, inscríbete a una clase gratuita, ve a conciertos en los zócalos de tu comunidad, intenta ir a las fiestas que te invitan, invitate a las que no te inviten y por dios, no digas que estás ocupado porque si no tienes tiempo de salir a conocer personas ni tienes tiempo de tener pareja. Y esa es una completa falacia.

2.- Ningún barco encontró América quedándose en la orilla.

A todos nos pasa, ¿No? Estamos en una fiesta, reunión, cena o actividad grupal de cualquier índole y de inmediato nos juntamos con nuestra banda. De una fiesta de 22 personas, nos pegamos a nuestros 3 amigos más allegados y procuramos no separarnos de ellos cual niño en fiesta de adultos pegados a los papás. Es la apuesta más segura, claro está. Nos garantiza tener un buen rato con las mismas historias y anécdotas de siempre, pero esta es una trampa de tu subconsciente cobarde. Por unas tres ocasiones en estos ambientes te propongo algo muy sencillo: Preséntate y pregunta. Es la cosa más fácil del mundo. Di tu nombre y preguntale a la gente por ellos mismos. Lo cual lleva al segundo punto.

3.- El tema favorito de todo el mundo es uno mismo.

Sé que es complicado después de un tiempo ( A veces meses después de tronar una relación seria, a veces años porque nunca te has aventado), volver a ser sociable. Preferimos adentrarnos en nuestras cavernas internas con nuestros pensamientos privados que darle la mano a un extraño que, lo más probable es que sea un idiota con quien no nos interesará socializar. Pero la fórmula es muy sencilla: Pregunta.

Pregunta en qué trabajan, si les gusta, si salen los fines de semana, si les gustan los perros, si ha tenido uno en su vida y que ha significado para ellos. Puedes comenzar con un par de preguntas de sí o no, pero lo que quieres realmente preguntar tiene que ver con pensamientos, gustos, sentimientos y opiniones. En vez de preguntar: ¿Desde hace cuanto trabajas ahí?, Pregunta ¿Tu crees que es un buen trabajo o te gustaría hacer algo más? Siempre funciona.

4.- Las expectativas son la madre de las decepciones.

¿Alguna vez has decidido no ir a la playa/museo/fiesta/montaña/caminata u otra actividad en grupo por la “inconveniencia” del viaje, el regreso o las cuestiones prácticas del viaje como el atuendo, la comida, el calor o la multitud? Te entiendo perfecto. Yo, como dije anteriormente, soy jalado gravitacionalmente hacia mi cama, como el centro del universo. Y vivo a nada de la playa. estas dos características son la broma más grande que me han jugado. Me encanta la playa, pero ODIO ir a la playa. La arena, el sudor, el calor, los camastros de precios exorbitantes, la gente y hasta los pescaditos que le nadan a uno por los pies me preocupan. Sin embargo, una vez ahí en el mar caribe, nadando en ese azul turquesa increíble, todo lo demás vale madre y disfruto como enano la experiencia. Y ese es mi punto. Si te creas expectativas sobre las cosas que sabes en el fondo que puedes disfrutar, lo mas seguro es que empieces a aborrecerlas antes de siquiera intentarlas. De nada nos sirve ser cínicos si nos lleva de nuevo a quedarnos solos en la mazmorra.

5.- Cree en ti mismo y los demás creerán en ti.

Ya sé, todos te dicen lo mismo. Pero tienen un punto y una razón. Aunque no lo creas, ese conocido tuyo que parece que todo le sale bien, que habla con cualquier persona, que conquista a la chava que él quiere y parece que el mundo se hace a un lado para que él pase a donde quiera ir, ese monito tiene miedo. Tiene inseguridades, se preocupa por lo que piensen los demás de él. Tiene miedo de hablarle a aquella chica guapa que después termina saliendo con él, le da pena cuando tiene un barrito en la frente o cuando sabe que lo observan con detenimiento. La única diferencia entre tú y él no es ni su aspecto ni su personalidad ni su carisma. La única diferencia entre él y tú, es que ese miedo no es envolvente. Todos tenemos miedos psicológicos. A mi me dan pavor las alturas, pero bajo condiciones controladas, me aviento de tirolesas a 15 metros del suelo. Intento con todas mis fuerzas que mis miedos no me envuelvan, no me entierren en la pesada avalancha de su intensidad. ¿Como se hace? Así, creyendo en tí. Sabiendo que vales algo, sabiendo que tienes opiniones válidas, tienes sentimientos que vale la pena explorar y que tienes valores que valen la pena aprender de ti.

Sé que es un poco difícil de creer, un poco difícil de hacer y que muy probablemente el miedo te haga pensar que no puedes. Te propongo que lo intentes aunque sea por darle en la madre al miedo que te paraliza y, si no te funciona, si no te levanta y te da motivación para empezar esta jornada para encontrar el amor verdadero, siempre puedes volver a tu mazmorra y a tu cama.

¿No crees?