Siempre levantando los calcetines.

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Guía practica para mujeres de como lidiar con los calcetines en el piso.

Me encuentro en un bar en una tarde regular en Cancun. Del otro lado, una amiga bien conocida por desear, incluso buscar el drama en toda situación de la vida. La gente tiene una tendencia un poco extraña de contarme sus penas y esta no fue la excepción. Esta vez trataba del antiguo arte de enojarse por como el esposo/novio/amante/aquellito cuida de las labores de la casa.

Mi amiga- Siempre esta hecho un desmadre su departamento, me la paso lavando trastes y recogiendo sus calcetines sucios.

Yo- ¿Te lo pide él?

Ella, mi amiga- No, pero es que, si no lo hago, estarían ahí de por vida.

Yo- ¿Y a él parece molestarle?

Ella, la sufrida- No.

Yo- Entonces deja de hacerlo.

Ella, la ordenada- Pero a mi no me gusta el desmadre.

Yo- Deberías considerar salir con alguien más ordenado, ¿No lo crees?

Ella, la enemiga de los calcetines tirados- Pero es que lo amo…

Todos los hombres que tienen amigas mujeres han tenido esta conversación. Todo hombre que ha tenido una pareja mientras tuvo su etapa de soltero viviendo solo, ha escuchado los lamentos de una mujer mientras deposita los calcetines de uno en el cesto de la ropa sucia. Es la cosa más común del mundo y este secreto a voces nace de 3 cosas en particular, ¿quieren saber que son?

  1. Educación: No me refiero a mala o buena. Simplemente que nuestras santas madres como parte de sus “obligaciones” de casa estaba el aseo casero, la alimentación y la lavandería de los miembros de la casa. Por lo tanto no tenemos una cultura de autosuficiencia. Escucho ya las quejas femeninas “¿Y eso que tiene? Somos iguales, de la misma cultura y mismas madres mexicanas” Sí, en efecto venimos del mismo panorama cultural y familiar, la diferencia es que a cierta edad, las mamás les enseñan todos estos hábitos de aseo y buenas costumbres y a nosotros más bien como que nos dan el avión un tiempo y para cuando nos toca hacer lo propio, estamos tan acostumbrados a no hacer nada que nuestra santa madre tarda más en obligarnos a hacer las cosas que hacerlas ella misma.
  2. Visión: Es muy común que se tilde de visuales a los hombres cuando se trata de la atracción física, pero esta característica no es precisamente transmutable a otras áreas de su vida. Por lo que si se siguen preguntando ¿Cómo es que puede vivir así este hombre? la respuesta es: “Porque no le importa como se ve el lugar.” Escasamente verás a un hombre acomodar un cuadro chueco, quitar una mancha en el otro extremo de la mesa o acomodar por tamaños los vasos de la cocina. En muchos aspectos los hombres no son visuales.
  3. Independencia: Una vez que un hombre sale del yugo maternal y decide no atorarse en el yugo marital, empieza a conocer el concepto de la libertad y la individualidad. En otras palabras, no hay nadie que lo esté trinchando para hacer una u otra cosa por lo que hasta cierto punto la desfachatez en el aseo personal y del hogar son síntomas de protesta por todas las cosas que tenía que forzosamente hacer en casa de su madre.

¿Cómo puedes combatir este cuadro sintomático de soltería extrema? Hay algunas cosas que puedes hacer, pero debes tener en consideración que los hombres desarrollamos a lo largo de nuestra vida algo que me gusta llamar tolerancia al “nagging”. Que quiere decir que entre más regañes a un hombre sin mostrar una consecuencia directa a la acción que te hizo regañarlo, mas inutil y ruidoso se vuelve tu regaño. Por esta razón, estarlo jodiendo para que recoja el calcetín mientras lo recoges tú es como gritarle a un niño escandaloso que no grite. Es decir, too little, too late.

Lo ideal es que tengas una plática profunda y significativa sobre lo que te molesta de su desmadre, pero lo más probable es que no te escuche y que se esté imaginando como te ves sin ropa mientras lo haces. Así que puedes hacer un par de cosas que rayan en la manipulación pero sirve para la vida práctica.

Refuerzos positivos: Tu hombre tiene gustos específicos. Desde asuntos sexuales y depravados hasta postres favoritos. Compromete algún gusto específico a la presentación de su hogar y veras resultados inmediatos. No lo hagas muy seguido porque pierde su efecto.

Refuerzos negativos: Estos funcionan solo si los positivos no logran el cometido. Comenta tu disgusto con la situación y dile que si la presentación del hogar no cambia tendrán que verse en otros lados. Tu casa, un cine o un restaurante o algo así. Los hombres amamos tener sexo en nuestro espacio seguro por lo que este consejo puede funcionar con hombres muy territoriales o flojos. Este consejo tiene un potencial efecto contraproducente. Hay hombres que, si no están tan clavados contigo, tomaran esto de pretexto para enfriar la relación y eventualmente deshacerse de ti. No recomiendo este paso a menos que estés muy segura de la relación.

Acciones, no palabras: Desde el punto de vista masculino, si tu no quieres ver trastes sin lavar, el problema es tuyo. Por lo que tienes que tomar el problema en tus manos si es que eso es lo que quieres. Convencelo de contratar a una muchacha, enséñale la mejor manera de organizarse, recoge las cosas tu si te molesta tanto, pero no lo reproches mientras lo haces, discútelo en una conversación dedicada a ese problema o en el peor de los casos, aprende a ignorar el desmadre a tu alrededor.

Te prometo que si tomas acciones en vez de regañar, tu pareja estará más dispuesto a modificar actitudes y formas de hacer las cosas. Lo que si hay que considerar es que uno no puede cambiar a la gente por lo que hay que pensar si es si es el tipo de persona que realmente quieres a tu lado.

Inténtalo y comentame tu resultado.