¿Te gustaría ser una princesa?

girl_crown_sunglasses_glamor_80131_3840x2400De las Princesas que quieren ser plebeyas y las plebeyas que sueñan con ser princesas. Pequeña critica a Disney.

Siempre he dicho que Walt Disney es el ser mas malvado del planeta. Sé que es muy probable que tus cejas se hayan fruncido al leer ese enunciado. Y es muy comprensible, más aún, si eres mujer y tus papás fueron de la cultura de ponerte películas animadas en sustitución de niñeras temporales. Pero es muy cierto. Quizás no fue intencionalmente malvado, pues solo quería entretener niños con cuentos de folklore y antiguas leyendas medievales. Intencional o no intencional, se dedicó a preparar tres generaciones de hombres y mujeres llenos de pensamiento mágico, pensamiento que ha contribuido al declive de las relaciones humanas en los últimos 70 años.

“Érase una vez una hermosa princesa que soñaba con un apuesto y galante príncipe que se casaría con ella. Una mañana en el bosque, el apuesto príncipe pasaba por el bosque donde la princesa solía ir a cantar con los animalitos de la pradera. El príncipe de inmediato se fijó en la princesa y con el primer beso, el encanto del amor inició. Se casaron y vivieron felices para siempre.”

Suena bien, ¿No? Es más o menos un resumen del mensaje del Sr. Disney, menos una que otra bronca aquí y allá para beneficio de la historia. ¿Cómo esto ha perjudicado a nuestras generaciones? Son principalmente tres figuras las que prevalecen en los cuentos de hadas animados que, a mi parecer,  han llevado severas consecuencias en nuestro pensamiento colectivo. A continuación te las enumero y empiezo con la primera figura, a ver si estás de acuerdo conmigo.

Los Príncipes y las Princesas

La bruja, madrastra, reina malvada, dragón,  conexos y similares

El final feliz

En esta ocasión nos concentramos en las princesas.

Aparentemente las figuras más inocentes, puras, bellas y heroicas de nuestra cultura popular eran en realidad, la percepción exagerada que los plebeyos tenían acerca de la realeza. La realidad de la monarquía era más cruda y menos libre de lo que la gente Screen Shot 2015-03-18 at 18.39.23consideraba en la edad media. Las vidas  de las princesas eran las de esclavas a los caprichos y necesidades de la Monarquía medieval. En múltiples ocasiones forzadas al matrimonio por intereses políticos, las princesas terminaban siendo una figurilla de porcelana, útil únicamente para engendrar herederos y mantener la compostura en eventos, sin contar el hecho de que debían tolerar innumerables infidelidades de los Reyes y príncipes por las cortesanas, que básicamente eran prostitutas reales. La triste y decepcionante realidad es que nosotros los plebeyos no estaremos nunca en posición de saber qué significa ser una princesa, ni tratar a una mujer como una verdadera princesa, afortunadamente considerando su vida. Walt Disney nos vendió una idea glorificada de estos personajes.

Disney nos presentaba un cuadro incompleto. Un cuadro que describe un planteamiento con dos jóvenes apuestos, uno de ellos, por lo general el hombre, con un poder económico y político privilegiado que, después de muchas aventuras, logra encontrarse con el potencial amor de su vida. Hasta ahí vamos relativamente bien. Ahora hay que preguntarse cuestiones muy prácticas que no agradará mucho a las lectoras pero que es una realidad que hay que tomar en cuenta.

Independientemente de las motivaciones emocionales, económicas o sociales, ¿Por qué me casaría con alguien que acabo de conocer?

La vida de las mujeres es infinitamente más complicada que unos valores huecos inculcados por animaciones sin profundidad. Los hombres, afortunadamente, no somos tan absurdamente bombardeados por estos estereotipos mitificados. Eventualmente se nos pide socialmente que nos gusten más bien las caricaturas con un poco de violencia injustificada y héroes que son héroes solo por el hecho de serlo y no por valores determinados de justicia, libertad o independencia.

Esta evolución de ver “Cars” a ver “X men” aleja nuestra mente masculina de la fantasía del felices por siempre a hacernos creer que tenemos superpoderes o podemos volar a la velocidad de la luz, los cuales son paradigmas muchos más fáciles de superar después de la quinta vez que nos arrojamos desde la cama hasta el suelo y azotamos cual costal de papas en camión de redilas.

Las mujeres en cambio tienen este bombardeo hasta la aparición de la pubertad, de ahí en adelante se refuerza  hasta aproximadamente el resto de sus vidas con las películas románticas, novelas y dramas hollywoodenses. ¿Alguna vez te has sentido la protagonista de “Crepúsculo” en los brazos de Edward? y es que nunca, nunca nadie les dice que estas cosas no son reales. En resumen, la maravillosa vida descrita en los cuentos de hadas de estos personajes dista mucho de la realidad.

Y por ende las mujeres quedan con esta sensación de decepción, conformismo e insatisfacción cuando sus cuentos de hadas no pueden realizarse culpando a su actual pareja o la falta de ella, la desaparición de la caballerosidad y hasta a sus padres de dicha angustia de no encontrar lo que exactamente buscaban de la vida. Y todo porque Walt Disney creó su mundo de fantasía y no nos dijo lo que podría pasar cuando la magia y la ilusión se acabara… ¿No lo crees? ¿Hay algún beneficio en dejar a los niños de esta época perpetuar la magia de Disney?

Díganme que piensan en los comentarios de abajo y déjenme saber si hay un tema similar que quisieran ver. En la siguiente entrega veremos que “El príncipe azul no existe”.