El fino arte de hacer drama 

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Hemos hablado de los príncipes y princesas y la primera parte de la Madrastra malvada. Todavía recorriendo el camino de las figuras dañinas de Disney, nos mantenemos estudiando la figura de La Madrastra malvada. Esta es una extensión de encontrar enemigos que nos evitan llegar a nuestra felicidad entera en cada persona que nos antagoniza. En mi casa solíamos llamarle “El complejo Marga López”. Este complejo encierra por completo la intención de Disney para forjar generaciones adictas al drama y a la calamidad. Se extendió por buena parte de hollywood en los 40´s y 50´s y específicamente en México en la era de oro del cine Mexicano y continúa ante nosotros hasta el día de hoy. Hay algunas maneras de evitarlo pero en realidad es más un asunto de introspección y autoconocimiento.

frameMarga López fue una actriz Argentina Naturalizada mexicana que protagonizó muchas de las joyas cinematográficas en la época oro del cine Mexicano. Particularmente la película “Un rincón cerca del cielo” tiene un argumento de lo más triste que hay donde la pobreza es la cosa más terrible del mundo y uno como mexicano pobre es incapaz de salir de ella, pero con muchísimas lágrimas y tragedias. En general es una tragedia griega con acento chilango para morir de pena.

Me parece muy interesante ver que tanta repercusión Marga López tuvo en la generación de mi madre. Hasta el día de hoy se escuchan frases como “Vas a ver, el día que me muera te veré llorar lágrimas de sangre” o “Así eres ahorita, pero cuando tengas tus hijos vas a saber que es amar a dios en tierra ajena” o “Tú, allá, en la calle de vago y una aquí con el Jesús en la boca, muerta de preocupación”.

Observando detenidamente el comportamiento y lenguaje de mi madre entendí que las películas y novelas habían logrado su cometido. Hicieron que mujeres como mi mamá abrieran su imaginación a niveles alarmantemente fatalistas enredándose en historias inverosímiles para poder venderles productos. El resultado final fue una primera generación en los años 50’s de mujeres altamente histéricas, paranoicas y sobretodo, dramáticas. Como resultado llegaron generaciones sesenteras, setenteras, ochenteras, noventeras y un poquito de millennials muy arraigados en el drama.

¿No les ha pasado que de pronto sus novios o novias no les mandan un mensaje en todo el día? ¿Cuando pasa eso no sienten una angustia extrema? ¿No les pasa que piensan que su pareja esta con otra persona? ¿no piensan que seguramente sus parejas  están con una zorra que conoció en la playa? ¿No se imaginan que se besan con dicha zorra y luego la zorra se lo lleva a su departamento de la playa? ¿No les comienza a hervir la sangre y maldicen el día que conocieron al desgraciado y juran por sus ancestros que nunca jamás vana  volver a confiar en un hombre? Y después de todo este mal viaje recuerdan su novio o novia les dijo que les dijo la semana pasada que iban a meter a mantenimiento su celular y no estaría en comunicación más que por teléfono de casa. Y entonces piensan: ¿Y por qué no me ha llamado? ¿Y por qué…..etc.?

Y así vuela la mente. Y las versiones imaginarias de la realidad pueden ser terriblemente fatalistas. Un día una vieja amiga llegó a “enfrentarme”. Abrió la conversación con las siguientes palabras: “Quiero saber que te traes en contra mía, ¿por qué me has estado quitando a mis amigos?” Yo, un poco confundido le respondí “Amiga, de que me hablas, no te entiendo. Explícame bien.”

text-girlComenzó a explicarme que sentía que cuando me presentaba gente en su vida yo me los robaba, es decir, salía más con ellos y eventualmente dejaban de buscarla a ella. Y tenía razón, en cierta medida. A pesar que quisiera adjudicarme el crédito de los hechos debido a mi arrolladora personalidad, en realidad lo que pasaba es que mi amiga era casada, pasando por el inicio de su divorcio y madre de una adolescente, por lo que salir a tomar un trago era difícil para ella. Por motivos de disponibilidad era yo una mejor opción para salir. Sin embargo, en su mente ya había hecho toda una maraña de intrigas, complots, triquiñuelas y mentiras que yo había concebido con el propósito único de deshacer su vida social y dejarla sola y aislada ahora que era cuando más necesitaba amigos.

Mi amiga, como muchos seres humanos en este momento, sufría del síndrome de Marga López. La construcción mental de una serie de circunstancias malas que se revuelven alrededor de uno para dañarnos, maltratarnos o acabarnos y que además es una situación de la que no se puede salir. La era de oro del cine mexicano, hollywood y Walt Disney se han empeñado en perpetuar esta figura de la Madrastra malvada poniendo a sus historias con situaciones similares para después hacer que un héroe, príncipe, dinero, pareja o un ángel de la guarda nos saque de estas circunstancias como por arte de magia. Esta es la verdadera esencia de lo que nos tratan de vender todos los días por todos los medios audiovisuales.

La realidad es que nadie tiene un complot contra ti. Nadie se ríe como villano de Disney ansiando la ruina de alguien más. Claro que hay personas que tratan de hacerte daño, pero el 95% de las personas que tienen intenciones de daño únicamente se quedan con sus pensamientos vengativos y no llegan  a actuar sobre ellos. El otro 5% o esta en la cárcel por dicho daño o es la clase gobernante del planeta. Nada de lo que nos pasa es un drama, a menos que lo queramos hacer así. Nadie está tratando de derrotarnos o destruirnos, la gente hace lo que la gente tiene que hacer para sobrevivir, para curarnos del síndrome Marga López hacen basta recordar tres cosas simplísimas.  

  1. No tomar nada personal. Nadie quiere destruirte ni dañarte solo hacen lo que hacen para sobrevivir.
  2. No dejes volar a tu imaginación fatalista. Las cosas pasan porque pasan, no son ni castigo divino, ni voluntad del Padre en los cielos, ni Karma de tu otra vida que fuiste conductor de pesero en el DF, simplemente son situaciones.
  3. Todo, absolutamente todo, hasta lo malo es para tu bienestar.

Si cada vez que te caches haciendo un drama recuerdas estas tres cosas principales, verás como muy pronto la vida de pronto no está tan del carajo como uno piensa, pruébalo y me dices como te fue.

2 Comentarios

  1. charyhds dice:

    Cada vez son más entretenidas tus entradas!

    Obviamente difiero en que las cosas no pasan porque pasan. Saber que las cosas pasan porque nosotros en el pasado plantamos un cactus y ahora estamos sentados en él, además de darnos muchísima libertad, nos da responsabilidad. Las cosas pasan porque nosotros plantamos las semillas, ahora bien, el cómo interpretamos ese fruto que cosechamos, la percepción que le damos nosotros a las cosas que nos pasan, es lo que tenemos que aprender a identificar como neutro… como la historia del señor de los caballos.
    A ver si te echas una entrada del síndrome de los dragones de cuento.

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    1. Cole dice:

      Dragones de cuento… Interesting… Enfocado a que?

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