Se nos rompió el amor de tanto usarlo

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De las peores experiencias de la experiencia humana está la de estar en una relación donde el amor parece ya faltar. Que no es lo mismo que estar en una relación sin amor, ese es otro tema para otro día. Me refiero a que en un momento estás enamorado y en momentos más tarde el amor se terminó. O más bien, se quiebra el amor. Creo que eso duele más, la conciencia de que el amor está ahí en algún lado, pero se fracturó más allá de la reparación y no hay vuelta atrás. Lo peor es que, como sigue el amor por ahí entre las sombras, uno se queda ahí con esa persona, a veces tratando de reparar los daños, a veces solo siguiendo la rutina, a veces solo manteniendo la relación por miedo a comenzar de nuevo. No te puedo decir como evitarlo, eso depende de ti, pero hay algunas escenarios que quizás puedas reconocer  y que te ayudarán a darte cuenta si se rompió el amor y así tomar las respectivas decisiones.

1.La mañana siguiente.

Algo pasa. Una pelea, una acción, un descubrimiento terrible, una carta encontrada, un mensaje descubierto, una opinión emitida, un vaso arrojado, unos arañones, una cachetada, una mentira destapada, un niño encontrado…. Las razones varían al infinito. Algo pasa en un día que el amor se fractura. A la mañana siguiente lo sabes. Puede que hayas llorado toda la noche o que hayas tenido pesadillas o que te hayas puesto la jarra de tu vida o simplemente no dormiste ni un segundo, pero cuando escuchas los pajarillos en la ventana en las primeras horas del día sabes que algo se rompió. Para mi en alguna ocasión fue la cosa más risible. Mi pareja de aquellos ayeres, en el calor de las palabras y los enojos al no encontrar un objeto más contundente que arrojar a mi cara, se quito la blusa que traía y me la arrojó. No fue la blusa, no fue el enojo, no fue ni siquiera la pelea que estábamos muy apasionadamente llevando. Fue la intención. Su plena intención fue dañarme arrojándome un objeto cualquiera. A la mañana siguiente lo sabía. Eso se había terminado ya.

2. Aferrándose a la orilla del precipicio.

Pero te levantas de la cama, entras a la regadera y piensas en todos los momentos ‘chidos’ que has pasado con tu pareja. Las pláticas, las fiestas, las salidas, las encerradas, los bailes, las andanzas y te convences a ti mismo que esto vale la pena, que quieres construir algo con esa persona, que quieres trascender, que quieres que la gente voltee a verte a ti y a tu pareja y piensen en que así es como el amor debe verse. Pero algo cambió en ti. No lo sabes en ese momento a ciencia cierta por que estas comprometido a hacer que las cosas funcionen. Pero es igual que cuando se rompe un espejo, no importa que tanto queremos vernos como antes frente a él, algo está partido y altera la visión del reflejo. Pero no lo creemos, vamos todos los días haciendo las cosas que antes parecían divertidas y “nuestras” cosas favoritas pero algo falta. No sé si es la rutina, el ocio, el miedo a estar solo o a volver a empezar o mera apatía, pero nos negamos a aceptar la realidad de nuestro espejo fracturado. Pero he encontrado algunos síntomas para evaluar si te encuentras en esa situación.

3. El ring.

Todas las parejas pasan por etapas donde hay peleas. Van desde lo más mundano hasta lo más fundamental de las bases de la relación. Estas etapas pueden durar  a veces hasta meses, y esto tan solo porque somos seres humanos que nos desarrollamos y maduramos de manera distinta, pero el punto al que debemos llegar es a un punto medio de nuestra evolución individual y nuestra evolución como equipo, como pareja. El problema del amor roto viene cuando las peleas se tornan sin sentido. Cuando vienen del ego, de probar que uno sabe más que el otro o que el otro vive una vida inadecuada. Cuando la evolución personal se ha alejado de la evolución de pareja y se vuelven contrarios es cuando estas peleas poco a poco comienzan a volverse sobre ataques mutuos, sobre los defectos de las personas, cuando se trata de ganar el argumento sin tratar de ponerse un poco en el lugar del otro. Estas peleas comienzan de un par de veces al mes a un par de veces al día y no cesan hasta que uno se cansa y baja el estandarte por esa ocasión pero listo para levantarse en el segundo que la otra persona comete un error y las mismas peleas vuelven a revivir ahora con un puntaje extra a tu favor. Esto se escala a niveles que ninguna pareja debe llegar que es cuando se rompe el amor.

4. El monstruo Verde

Casi irremediablemente una cadena de peleas rompe el contenedor en el que habita nuestro pequeño Hulk personal. De pronto, sin aviso previo, las cosas más nimias te provocan una incontenible furia. Argumentos que normalmente serían ignorados o tomados a la ligera se vuelven la causa de una inexplicable pasión por defender tus creencias. Un plato no lavado, $50 pesos atribuidos, un calcetín fuera de la canasta de la ropa sucia o la presunción del uso de un condón se vuelve la chispa que incendia la rabia absoluta. Y en este descontrol de emociones puede pasar aquello que no se debe permitir que pase en cualquier relación humana: Violencia. No tiene que necesariamente ser el hombre contra la mujer, ni golpes que dejan marcas, ni siquiera tiene que necesariamente ser una agresión intencional pero una vez que en la rabia se cruza la línea del respeto físico, es seguro que el amor se quebró.

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5. Interés divino tesoro, hoy te vas para no volver.

Otro desafortunado síntoma de este desafían del amor está en la falta absoluta de empatía por la pareja. Buena parte de la conquista del corazón del otro se basa en una observación contemplativa y una curiosidad del otro. Una vez que se rompe el fino hilo que al amor mantiene en pie, el interés por la otra persona va disminuyendo. Cada día un poco menos nos interesa lo que el otro hace. Comienza por cosas mínimas como salidas con compañeros de trabajo de la oficina evitando a toda costa a llevar a la pareja, comenzar a conocer a personas nuevas lejos de la zona de comodidad del día a día, priorizar entre las salidas y el tiempo de calidad solos, preferir (de tener la opción plausible) dormir en casa de amigos o familiares en vez de la casa compartida y hasta la frecuencia del sexo. Con esto no digo que por que esto pase una vez es un símbolo de alerta, pero si esto se combina con el resto de los síntomas, entonces podemos tener un problema serio.

6. Sedición y seducción

Una de las cosas más notorias sobre tener una relación donde ya el amor está quebrado es la atención repentina a alguien más y la separación cada vez más amplia de las interacciones sexuales con nuestro compañero de vida. Puedo sin duda alguna declarar, que ningún hombre por mas guapo, carismático o inteligente que sea tiene la habilidad de enamorar a una mujer que está felizmente enamorada de otro hombre y viceversa. Ya habiendo dicho esto, aquellas personas que no están del todo felices en su relación, son propensas a ser seducidas por alguien con cierto nivel de habilidades de manipulación. Cuando entran las peleas, las fallas de comunicación o los cambios de prioridad y el nombre de alguien nuevo comienza a resonar con frecuencia, es posible que ese nombre eventualmente se convierta en la escritura en la lápida de la relación. En el momento que se quiebra el amor, las personas tienden a ser más susceptibles a ser “robados” de esa relación, pero la insistencia de continuar es lo que normalmente provoca las infidelidades.  

7. El punto láser.

En ocasiones hay un simple punto rojo en una relación de otro modo ideal. Quizás es una infidelidad que se “perdonó” y se decidió intentar continuar adelante. A veces son unos celos insoportables y una incapacidad de compromiso que no pueden ser ignorados. En ocasiones también puede ser una diferencia en los proyectos de vida como la familia, carrera o hijos. Es una parte que en el gran esquema de las cosas no son importantes, pero son lo suficientemente importantes para una de las personas como para decidir no continuar. Es muy difícil, tardado y doloroso llegar al punto de reconocer que, por más que haya amor de por medio siempre estará ese puntito rojo en la relación por la que este amor puede ser quebrado, pero una vez que se identifica, nada puede remover ese punto.

No es sencillo, aunque sea muy evidente a veces para el resto del mundo, llegar al momento de admitir cuando el amor se quebró en nuestras manos y en nuestra guardia. Pero estos síntomas son casi universales. No quiere decir que si no entra nada de tu historia en estos síntomas estés seguro, tampoco quiere decir que si han pasado una o dos cosas en la lista tu amor se rompió, pero si sientes que algo cambió en ti o en la relación y ves estas pistas, sería bueno hacer un examen de conciencia y tratar de ver si ya se terminó lo que te unía a tu pareja y tomar decisiones.